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REBELAOS – PORQUE SOIS LIBRES

febrero 10, 2011 By: administrador Category: Destacados, Política

PEDRO VARELA: CARTAS DESDE PRISIÓN Núm. 20 – Diciembre 2010

Defendeos cuando la represión inicia, porque luego será tarde.

“Se garantiza la libertad ideológica, religiosa y de culto de los individuos y las comunidades, sin más limitación en sus manifestaciones que la necesaria para el mantenimiento del orden público protegido por la Ley”. (más…)

Psoeta – Tanto monta, monta tanto, Rubalcaba como Arnaldo.

febrero 10, 2011 By: administrador Category: Política

El psoe (para quien no lo sepa el psoe es una secta sangrienta y genocida que provocó una guerra civil en un país que por entonces se llamaba España) es hermano ideológico y espiritual de eta (organización delictiva y asesina creada y financiada por los poderes económico/políticos del nuevo orden mundial surgido tras la Segunda Guerra Mundial). Por eso es por lo que se llevan tan bien. La derecha estúpida, que nunca se entera de nada, no comprende cómo puede haber connivencia y hermandad entre un partido político que gobierna (¿?) y los terroristas. La respuesta es que eta es parte esencial e inseparable del sistema actual, sistema actual cuyo ariete es el psoe, y forma parte de la comunidad ideológica que es la izquierda y que lleva ya unos 150 millones de muertos en el mundo (posiblemente la cifra sea muy superior).

Así que nadie se extrañe de que eta y el psoe estén encamados: son lo mismo.

Las nuevas brujas: los controladores aéreos.

diciembre 31, 2010 By: administrador Category: Aviación, Destacados, Política

¿Cómo hemos podido llegar a la cacería de brujas con forma de controladores aéreos que vivimos actualmente? Bueno es echarle una ojeada a los acontecimientos de Salem del siglo XVII para ver las esperpénticas similitudes que presenta la situación actual con aquella.

En 1692 en la localidad de Salem, Massachussets, cayeron enfermas al mismo tiempo dos niñas, una de ellas hija y la otra sobrina del reverendo Samuel Parris. La desconocida enfermedad de Betty y Abigail les producía temblores, llantos repentinos, espasmos, histeria y alucinaciones; decían sentirse como si alguien las pinchara y cortara con cuchillos invisibles. El médico del pueblo diagnosticó que las niñas estaban hechizadas. Pronto se extendió el mal y otras quince niñas comenzaron a comportarse del mismo modo.

Las acusaciones de brujería no tardaron en llegar y la primera acusada fue una esclava del reverendo llamada Tituba que, bajo tortura, se declaró culpable. Luego vinieron muchas acusaciones más, la mayoría de ellas a personas que por unas causas u otras “caían mal” a la comunidad: dos mujeres pobres de mal carácter, otra esclava, un granjero malhumorado sin amigos, etc. Pero el estado de histeria ya se había desatado y fueron acusadas personas que tenían algún problema previo con las familias de las niñas por motivos económicos o de cualquier otro tipo; incluso fue acusada una niña de tan solo cuatro años de edad.

En este estado de histeria se llegó a encarcelar a cerca de doscientas personas.

Se creó entonces un tribunal que admitió unas pruebas llamadas “evidencias espectrales” que consistían en que se creía que los acusados actuaban contra las niñas a través de sus espíritus malignos y que, gracias a un pacto con el diablo podían atormentarlas a kilómetros de distancia.

En los juicios las niñas gritaban histéricas contra los acusados, se contorsionaban y entraban en estado de trance. Nadie se atrevía a denunciar la farsa por temor a ser acusado también.

Tras estos procesos fueron ejecutadas veinte personas, trece mujeres y siete hombres, entre ellos el granjero malhumorado que fue muerto por aplastamiento con piedras tras dos días de sufrimiento.

En otoño de 1692 se puso fin a semejante situación primero rechazando las “evidencias espectrales” y luego sustituyendo al tribunal por otro que puso fin a los procesos.

La reparación de los daños causados tardó en llegar. En 1702 el Tribunal Supremo declaró los juicios ilegales y en 1711 se aprobaron unas indemnizaciones para algunos de los encausados que habían perdido sus propiedades y que  apenas reparaban mínimamente los daños morales y materiales sufridos. Los jurados de los juicios firmaron una “confesión de error” pidiendo perdón. En 1957 el estado de Massachussets pidió disculpas formalmente por los hechos, pero hasta 2001 no se proclamó la inocencia total de todos los procesados.

Las causas que se aducen para aquella histeria colectiva son variadas y van desde el consumo generalizado de alucinógenos, problemas psicológicos, la incidencia de enfermedades como la viruela y la enfermedad de Huntington (que conlleva todos los comportamientos detectados en las niñas). Otras causas menos biológicas se refieren a prejuicios religiosos y sociales, vendettas entre vecinos, rencores y envidias, enfrentamientos por causas económicas, etc. Todo ello aderezado con unas prácticas judiciales vergonzosas incluso para la época, formaba un cóctel explosivo.

En la actual caza de brujas/controladores tenemos a las dos niñas histéricas: Pepiño Blanco y Juan Ignacio Lema Devesa protagonistas de temblores, llantos repentinos, espasmos, histeria y alucinaciones; sienten como si los controladores les pincharan y cortaran con cuchillos invisibles. Un caso claro de hechizo.

La extensión del mal llegó pronto y los medios de comunicación (¿?) comenzaron a comportarse del mismo modo, llegando a decir, como el infecto diario El Mundo, que Barajas había cerrado pistas por la “resaca” de los controladores.

Las acusaciones de brujería salarial no tardaron en llegar: se dijo que los ingresos del controlador que menos gana son de 370.000 euros, e incluso un tipo como Ramón Tamames llegó a decir en la televisión que los controladores ganamos de un millón de euros para arriba. Se nos llama privilegiados por políticos que no tienen más que privilegios, entre otros el estar donde están sin merecerlo. Otras lindezas son “secuestradores”, “extorsionadores”, “terroristas”, etc.; todavía no nos han acusado de pactos con el diablo pero todo se andará.

Los controladores aéreos según palabras de un europarlamentario del PP llamado Luis de Grandes somos “un colectivo antipático”, así que caemos mal y se nos puede acusar sin problemas de cualquier cosa con impunidad absoluta.

¿Y qué hay del tribunal cazador de brujas/controladores? Pues la sala de lo social de la Audiencia Nacional presidida por un fanático inquisidor del Psoe llamado Ricardo Bodas, que dijo que los derechos fundamentales de los controladores no son absolutos. Las “evidencias espectrales” admitidas por el tribunal cazabrujas del inquisidor Bodas fueron difamaciones aparecidas en prensa a través de los años contra los controladores y todos los argumentos falsos esgrimidos por las dos niñas histéricas. Desconozco si en el juicio algún abogado del estado se contorsionó y entró en trance, pero no hay que descartarlo.

También tenemos a los carroñeros de Cremades que han visto la posibilidad de trincar pasta con el cadáver de los controladores y quieren despojarlo de todas sus posesiones y robarle al muerto.

Las causas del asesinato social y laboral de los controladores aéreos también son muy parecidas a las de Salem:

1. Consumo de alucinógenos. Habría que ir a los servicios del Parlamento para recolectar unas buenas dosis de polvo blanco.

2. Problemas psicológicos. Resentimiento, complejo de inferioridad, psicopatía, retraso mental, narcisismo, etc.

3. Prejuicios sociales. Odio al que triunfa, odio al superior, odio al que es mejor que tú, odio al que sabe más, odio al que es honrado, odio al trabajador, etc.

4. Prejuicios religiosos. Pertenencia a una secta destructiva llamada Psoe, u otras que tienen su congregación en el Parlamento, como por ejemplo el PP.

5. Envidia y resentimiento. Relacionados con los puntos 3 y 4.

6. Causas económicas. El hundimiento premeditado y alevoso de Aena para luego privatizarla/regalarla a amiguetes y/o superiores de la logia y el banco.

¿Habrá algún día una reparación de daños a los controladores? ¿Tendrán que pagar los inquisidores/privatizadores por su daño a los controladores y a todo el pueblo español? ¿Confesarán su “error” y lo pagarán caro? Espero que no tengan que pasar tres siglos para que todo ello ocurra.

La matanza de Katyn

abril 13, 2010 By: administrador Category: Política

En septiembre de 1939 Polonia fue invadida desde el oeste por Alemania y desde el este por la Unión Soviética. Los alemanes querían recuperar el territorio del oeste de Polonia, incluyendo la ciudad de Danzig, que les había sido usurpado al final de la Primera Guerra Mundial. Los soviéticos querían el este de Polonia. Los alemanes y los soviéticos dividieron Polonia entre ellos estableciendo la frontera más o menos a lo largo del río Bug.

Gran Bretaña y Francia declararon la guerra a Alemania en septiembre de 1939, debido ostensiblemente a la invasión alemana de Polonia. No declararon la guerra a la Unión Soviética, que también había invadido Polonia. En los Estados Unidos y Europa occidental una gran cantidad de propaganda antialemana se basaba en la toma alemana de territorio polaco, mucho del cual, por supuesto, en realidad era territorio histórico alemán, y no se dijo nada de la ocupación soviética y la anexión de Polonia del este.

Hitler esperaba evitar una guerra con Gran Bretaña y Francia. Deseaba que tras su rápida victoria en el oeste de Polonia, pudiera hacer la paz con Gran Bretaña y Francia. Tenía la determinación, sin embargo, de aplastar el comunismo donde quiera que lo encontrara. No sólo odiaba el comunismo en base a supuestos ideológicos, sino que había jurado luchar contra el comunismo cuando los comunistas en Alemania traicionaron a su país al final de la Primera Guerra Mundial. Hitler también veía la Unión Soviética como una amenaza a toda Europa y tenía la determinación de romper el poder de ese país cuando pudiera, a pesar de que hubiera un incómodo pacto de no agresión entre Alemania y la Unión Soviética en 1939, en el momento de su partición de Polonia.

En la primavera de 1941, movimientos masivos de tropas y otros desarrollos dentro de la Unión Soviética, convencieron a Hitler de que Stalin estaba preparándose para invadir occidente con el ejército rojo, y así en junio de 1941 Hitler dio un golpe preventivo. Fuerzas alemanas se lanzaron contra el ejército rojo e hicieron avances rápidos, primero a través del este de Polonia, ocupado por los soviéticos, y luego a través de Ucrania y Rusia.

Un año y medio después, en febrero de 1943, fuerzas alemanas cerca de Smolensk, en el oeste de Rusia, investigaron informes que escucharon de civiles rusos sobre que un gran número de prisioneros habían sido asesinados por la policía secreta soviética en el área cercana tres años antes. Los investigadores alemanes fueron guiados por paisanos rusos a una serie de montículos en un área boscosa conocida localmente como Bosque Katyn, a unos 15 kilómetros al oeste de Smolensk. El bosque toma su nombre de un pueblo, Katyn, al que circunda. El bosque era de propiedad privada anteriormente a la Revolución Bolchevique de 1917, pero después de la toma de los comunistas de Rusia, el área había sido confiscada por el gobierno y parte del bosque había sido entregado al NKVD, el equivalente soviético del FBI americano.

Los alemanes comenzaron a excavar en los montículos del bosque de Katyn e hicieron un descubrimiento horrible. Encontraron cadáver tras cadáver, cada uno con sus manos atadas a la espalda y un agujero de bala en la nuca. Continuaron sus excavaciones durante más de un mes y finalmente desenterraron más de 4000 cadáveres. Otros cuerpos puede que permanecieran enterrados en otros montículos, pero los alemanes no tenía tiempo de desenterrar el bosque entero. En cambio llamaron a la Cruz Roja Internacional y a representantes de varios países neutrales para examinar sus hallazgos. También trajeron grupos de prisioneros de guerra aliados, incluyendo americanos, desde campos de prisioneros de Alemania para que vieran las tumbas del bosque de Katyn. Le dieron a estos inspectores internacionales completa libertad para examinar los cuerpos exhumados, le permitieron a los médicos que hicieran autopsias, e incluso les permitieron extraer otros cuerpos de uno de los montículos que no había sido completamente excavado. Lo único que los alemanes le pidieron a los inspectores es que informaran de manera veraz a sus propios gobiernos sobre sus observaciones. Y, de hecho, la mayoría de ellos lo hicieron.

De lo que informaron es de que los cuerpos eran de aquellos oficiales militares polacos, junto con muchos líderes civiles culturales y de empresas e intelectuales – científicos, escritores, poetas – que estaban en la porción de Polonia ocupada por la Unión Soviética en septiembre de 1939. En conjunto la policía secreta soviética había reunido a unos 15000 líderes polacos en 1939 – incluyendo a cerca de la mitad del cuerpo de oficiales polacos, la mitad que tuvo la mala fortuna de estar en Polonia del este en ese momento – y los puso en tres campos de concentración en Rusia: en Starobelsk, Kozelsk y Ostashkov. Todos los cuerpos desenterrados en el bosque de Katyn eran de líderes polacos que habían sido confinados en uno de esos campos: Starobelsk.

Reunir a los líderes de un país y asesinarlos era una práctica estándar de los comunistas. La teoría era que los líderes eran opresores burgueses de la clase trabajadora y merecían morir. Como igualitaristas, los comunistas no contemplaban a los oficiales e intelectuales polacos como inherentemente mejores, o humanos de más valor, que un criminal polaco medio o un vagabundo de la beneficencia; los oficiales simplemente habían usado su ventaja de clase para ganar un estilo de vida mejor para sí mismos. Por supuesto, nadie realmente creía esa teoría excepto los criminales, los vagabundos de la beneficencia, otros perdedores resentidos y aquellos que nunca hacen nada bueno, que son los integrantes naturales del comunismo. Como asunto práctico, sin embargo, asesinar a todos los líderes y líderes potenciales de un pueblo conquistado, lo hacía más fácil de gobernar. Eso es lo que los marxistas habían hecho en Rusia, Ucrania y los países bálticos.

En el caso de los polacos, sin embargo, hubo un pequeño problema diplomático. Los polacos apoyaban la guerra que Gran Bretaña y Francia habían declarado a Alemania supuestamente en su favor, porque la veían como su única esperanza de recobrar al menos la parte occidental de su país. No estaban contentos con la toma de los rusos de la parte oriental de Polonia, pero los rusos al menos eran también eslavos. Lo que había que hacer era librarse de los alemanes primero y luego preocuparse de los rusos. Esta estrategia polaca le venía bien a Stalin. Pero hacía deseable para él evitar alienar a los polacos no más de lo necesario. Cuando los exiliados polacos preguntaron por sus líderes encarcelados a finales de 1939 y principios de 1940, el gobierno soviético prometió que serían liberados pronto. Mientras tanto, se había tomado la decisión de matarlos a todos. Y así en abril de 1940 los líderes polacos fueron sacados desde los tres campos en los que habían sido encarcelados, llevados a varios lugares para ser liquidados y fueron asesinados. Los que habían sido encarcelados en Starobelsk fueron todos al área del NKVD en el bosque de Katyn. Después de la guerra algunos de los ejecutores del NKVD fueron entrevistados en Israel y describieron cómo habían llevado a cabo los asesinatos.

Los polacos fueron conducidos a fosas de enterramiento en grandes camiones del NKVD conocidos como “cuervos negros”. Fueron sacados de los camiones de uno en uno por guardias del NKVD. Cada prisionero polaco tenía las manos atadas a la espalda y luego era arrastrado al borde de una zanja. Allí era agarrado por dos hombres del NKVD mientras un tercero disparaba una bala de pistola a la parte de atrás de su cabeza. Algunos de los oficiales tenían sus abrigos puestos por encima de sus cabezas para evitar que vieran lo que estaba pasando antes de que les dispararan a ellos. Algunos lucharon y fueron apuñalados con bayonetas por guardias del NKVD antes de dispararlos y lanzarlos a la fosa. Cuando todos los oficiales de Starobelsk habían sido asesinados, unos 4400, las zanjas de enterramiento del bosque de Katyn fueron cubiertas con suciedad y se plantaron pinos sobre ellas. La localización de las fosas comunes de los prisioneros de los campos de Kozelsk y Ostashkov permanece desconocida, pero ninguno de los 15000 oficiales e intelectuales polacos reunidos por el NKVD en septiembre de 1939 fue visto vivo de nuevo después de abril de 1940.

Los representantes de la Cruz Roja y los prisioneros que trajeron los alemanes para examinar las fosas comunes en los bosques de Katyn, comprendieron después de su examen, no sólo quién había sido asesinado, también entendieron quién los había asesinado. Esto era aparente no sólo por las estimaciones médicas de la duración del tiempo que los cuerpos habían estado enterrados, sino también por pruebas documentales en los cuerpos. Diarios, recortes de noticias, cartas y otros papeles personales extraídos de las ropas de las víctimas, todos contaban la misma historia: las últimas fechas en cualquiera de esos papeles eran de mediados de abril de 1940. Los líderes polacos habían sido asesinados en abril de 1940, cuando eran prisioneros de la Unión Soviética y cuando la región de Katyn estaba bajo control soviético. Y eso es lo que le notificaron a sus gobiernos.

Así que ¿qué piensas que pasó?. ¿Se horrorizaron los gobiernos británico y americano al descubrir que su “gallardo aliado soviético”, como así se referían los medios de comunicación de masas a la Unión Soviética, era un asesino en masa?, ¿decidió el gobierno británico, que había ido a la guerra contra Alemania bajo el pretexto de defender a Polonia, que había cometido un error?, ¿condenó alguien a la Unión Soviética por este acto de genocidio contra los polacos?.

Por supuesto que no! Los gobiernos aliados ordenaron a su gente que había inspeccionado Katyn que mantuviera sus bocas cerradas, y los medios inmediatamente comenzaron a anunciar que los alemanes lo habían hecho. Un asesinato en masa de oficiales e intelectuales polacos por los nazis se había descubierto en el bosque de Katyn, gritaron el New York Times y el resto de los medios. ¡Pobres polacos! ¡Malignos alemanes! La guerra debe continuar para liberar a los pobres polacos y castigar a los malignos alemanes. Y ciertamente la guerra continuó, matando a millones más de alemanes, británicos, americanos y otros europeos. Y los alemanes fueron realmente castigados. Los polacos, por supuesto, no fueron liberados. En cambio fueron entregados a los rojos, que habían masacrado a sus líderes en el bosque de Katyn, y se les hizo sufrir bajo mando comunista durante medio siglo.

La guerra continuó después del descubrimiento alemán de las fosas comunes en el bosque de Katyn, porque su propósito desde el principio no era liberar Polonia, sino destruir Alemania. Roosevelt entendió ésto. Churchill entendió ésto. Pero los pueblos americano y británico no lo entendieron, por supuesto, debido a que se les mintió en los medios de comunicación y por sus propios gobiernos.

Las mentiras sobre Katyn fueron mantenidas por los medios durante algunos años después del final de la guerra, debido a que esas mentiras se engranaban magníficamente con la historia del “holocausto”. Basta recordar que en los juicios de Nuremberg, donde se diseñó la historia del “holocausto” tal y como la conocemos hoy en día, también se acusó a los alemanes de la matanza de Katyn, aunque en las actas finales no se atrevieron a ponerlo ya que sabían con certeza que la que la había cometido era la Unión Soviética, que formaba parte de los jueces allí presentes.

Hoy en día, por supuesto, la verdad sobre los asesinatos de Katyn es aceptada en general por los historiadores de todas partes. Puedes ir a casi cada gran librería y leer sobre ella, e incluso ver las crudas fotografías que los alemanes tomaron de los cuerpos de los polacos que desenterraron. Ninguno de los libros es publicado a lo Steven Spielberg, por supuesto, para la iluminación de las audiencias de televisión.

En 1945 y 1946, aunque los engañados ciudadanos del mundo occidental no supieran la verdad de Katyn, los patriotas polacos sí. El boca a boca había llegado a los prisioneros polacos en campos alemanes, por los polacos que los alemanes habían llevado para examinar las tumbas. Después de la guerra, cuando esos prisioneros polacos fueron liberados, sus palabras se extendieron a otros polacos. Sabían que habían sido los comunistas, no los nazis, los que habían asesinado a sus líderes, los que habían descabezado su nación.

Lo que es sorprendente es que tan pocos patriotas hayan expresado su rabia por las mentiras continuadas sobre la historia. Si los patriotas estudian la historia de Katyn y se toman de corazón su lección, entenderán porqué no pueden confiar ni en los medios de comunicación ni en cualquier gobierno que baila al son que tocan los medios.