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Ladrones de guante Blanco

septiembre 13, 2010 By: administrador Category: Aviación

No acuso al Sr. Lema Devesa de ser un delincuente, pero no se puede descartar que el compaginar durante meses la presidencia de Aena con un alto cargo en el Consejo de Administración de la Inmobiliaria San José, pudiera presentar algún tipo de incompatibilidad. Tampoco sé si el odio hacia los controladores aéreos de Carmen Librero, se debe al resentimiento por haber sido incapaz de superar las pruebas de selección para dicho cuerpo y tener que quedarse sólo en Directora de Navegación Aérea, o hay alguna motivación de otro tipo. Y no emplearé en contra del Ministro José Blanco, sí, ese al que toda la vida se le ha conocido popularmente como Pepiño, su falta de estudios, su habitual demagogia, su ridículo uso de vulgarismos del lenguaje, sus continuas confusiones al hablar, su mal disimulado deseo de heredar a su desgastado jefe moncloaca sus ansias de aumentar los impuestos aún más, o sus bandazos en los “quitaipón” de infraestructuras.
Los ladrones de guante Blanco (guante de Armani o similar, claro está) y puño en alto, hoy en día se mezclan, es mejor decir que están en perfecta comunión y colaboración, con los integristas del mercado, esos que sienten auténticos orgasmos quitando derechos y despidiendo fácil y gratuitamente a trabajadores, con la excusa de la reducción de costes (en la enferma cultura empresarial actual, las personas y sus vidas familiares y sociales, sus esperanzas, su estabilidad, su futuro, son “costes”), aunque ahora también tienen la actual crisis de diseño, que tanto ayuda para el perverso chantaje pseudomoral de “apretarse el cinturón” por “solidaridad” con los parados. El cinturón de Hermès o similar, no se lo aprietan políticos, banqueros, grandes empresarios, etc., es sólo para los “costes”, o sea, siempre son los mismos los que pagan el pato. Sirva como ejemplo una caja de ahorros que ha sido forzada a fusionarse con otra; sus directivos, unos días antes de la fusión, subieron sus sueldos ya millonarios un 30% y los blindaron; es la ley del embudo. Esos directivos seguro que son de los que piden a gritos la “tan necesaria” reforma laboral y sus consiguientes recortes en derechos para los trabajadores.
La última del delirante O´Leary, estrambótico presidente de Ryanair, es su intención de eliminar a los copilotos, o “costes” que se sientan a la derecha del piloto. La última en aviación del moncloaca y su brazo armado y delfín Pepiño (perdón a los delfines), es un nuevo Real Decreto que regula la implantación de los AFIS en determinados aeropuertos, eliminando así a los controladores, o “costes” que trabajan en algunos aeropuertos, sustituyéndolos por “costes”, llamados AFIS, más baratos. La diarrea de Reales Decretos o “realdecretitis” de este gobierno en materia laboral y concretamente en cuestiones aeronáuticas, es patológica y pone en grave riesgo la salud de la muñeca del monarca ante tanta firma, lo cual es un atentado contra la máxima autoridad del Estado (supongo que el monarca tendrá una buena muñequera de Chanel o similar. Puedo afirmar y afirmo, aunque con serio riesgo de equivocarme, que de manera excepcional y sin que sirva de precedente, hoy no ha habido ningún Real Decreto que recorte prestaciones sociales a parados, pensionistas, trabajadores y demás “costes”, ya veremos mañana y pasado mañana y al día siguiente… El Lema (nada que ver con el simpático presidente de Aena) del gobierno podría ser: “Un Real Decreto al día, y la pasta será toda mía”.
Porque todos los ladrones de guante Blanco pertenecientes a la calaña de los acosadores laborales, también conocidos como terroristas laborales, maltratadores laborales, psicoterroristas y otros epítetos que aquí no caben por educación, tienen el eterno denominador común de fondo: la pasta, la guita, el percal…¡Poderoso caballero es Don Dinero!. Lo que se esconde tras la reducción de “costes” es robarle a otros sus derechos laborales, o directamente su puesto de trabajo, para quedarse los “reductores” con lo que hasta el momento cobraban los trabajadores. Dicho de otro modo, “lo que no ganes tú, lo gano yo, así cuanto menos ganes tú, más gano yo”. Ni más ni menos. Es muy viejo pero se renueva día a día, muy evidente aunque lo disfracen y muy simple aunque lo compliquen: la avaricia, el ansia de acumular dinero aplastando a los demás; lo disimulan perversamente con bonitas palabras manipuladoras: productividad, ajuste, eficiencia, eficacia, gestión, etc., pero es simple avaricia, es enriquecerse sin límite, sin vergüenza y sin piedad. Lo único que les importa es su propia riqueza y para ello no dudan ni un instante en mentir, manipular, amenazar, calumniar y saltarse leyes, y de sus efectos sabemos mucho los controladores aéreos, que hemos aprendido muy deprisa en los últimos meses ante un rodillo llamado maquinaria del Estado, compuesto por políticos (salvo una honrosa excepción), jueces (no todos, afortunadamente) medios de manipulación de masas (salvo agradables excepciones) y una sociedad que más parece un rebaño al que llevan al matadero sin ni siquiera darse cuenta, que un pueblo inteligente que no se deja manipular.
El sueño del delirante O´Leary es manejar una compañía aérea “no cost” (en China tienen permitido por ley no pagar a los pescadores y que éstos trabajen sólo por la manutención y el alojamiento) con pilotos de muy bajo coste, sin copilotos, sin auxiliares de vuelo, o alguno de muy bajo coste a modo testimonial, con pasajeros que parezcan sardinas enlatadas y que tengan que pagar adicionalmente hasta por respirar (“si desea Vd. respirar durante el vuelo deberá abonar…”), sin el costoso mantenimiento de los aviones, aviones que se moverían entre aeropuertos que subvencionarían el que se volara allí y donde no tuvieran que pagar tasas de controladores (perdón “costes”). Su cuenta de resultados aumentaría astronómicamente y sobre todo sus cuentas bancarias en paraísos fiscales (eso de pagar impuestos no es para ricos). Para cumplir este sueño cuenta con los sabios Pepiños, los simpáticos Lemas (nada que ver con las normas que regulan el comportamiento del gobierno), las agradables Libreros y demás cooperadores necesarios de ese sueño infernal. Lo estamos sufriendo en lo que va de año.
Por cierto, de seguridad ni hablamos.
César Martínez Feijoo
Controlador aéreo (“coste”).

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